Diálogos (Vol. 1)

Diálogos (Vol. 1)

Lourdes de la Villa
Rafael Tormo i Cuenca

Diálogos es el título de una serie de exposiciones basadas en conversaciones con artistas que ponen en relación producciones de arte contemporáneo de dos territorios geográficos: el vasco y el valenciano.

Utilizando el video como base del trabajo curatorial se han elaborado entrevistas, tanto en soporte papel como video, que profundizan en la comprensión de las obras y muestran a los artistas en su contexto. De esta forma, al acercarnos a la sala de exposiciones podremos encontrar no sólo las obras realizadas sino a los artistas hablando de su trabajo.

Esta primera edición acoge Sueño del Observador de la artista vasca Lourdes de la Villa, que se expuso parcialmente en la Sala Rekalde (Bilbao) entre el 15 de mayo y el 18 de abril de 2014 y se muestra ahora, por primera vez de manera íntegra, en Eibar.

El diálogo se establece con el trabajo del artista valenciano Rafael Tormo i Cuenca Implosión Impugnada 22: Estado de Sitio; gesto de coleccionar expuesto en el Antiguo Ayuntamiento de Alberic (Valencia) entre el 7 de Noviembre y el 5 de diciembre de 2014.

Entrevista a Rafael Tormo i Cuenca

2 marzo 2015. Valencia

R – La exposición que pudo verse en la sala del antiguo Ayuntamiento de Alberic, está  inspirada por Voro Gutiérrez. Él es coleccionista de arte, tuvo una galería y se puso en contacto  con el ayuntamiento de Alberic para dinamizar el espacio. Cuando me contó el proyecto que  tenía en mente, aunque ya había hablado con algunos artistas, pensé quitárselo de la cabeza,  porque ni había seguros, ni relación contractual con los artistas, ni nada de nada. Historia que  constantemente se repite sin tregua. Entonces le propuse utilizar el espacio, ya que es público,  pero con un proyecto que tuviera realmente una relación con el contexto. Aunque la gente  de Alberic no está familiarizada con el arte contemporáneo, sí que suele funcionar el acercarse a  sus realidades —que no vieran esto como una amenaza o una frivolidad— para intentar  expandir sus representaciones y así poder pensar en común. 

Todo surge a partir de la figura de Mossèn Antoni, porque las personas como él son un  referente que genera imaginario (sobre todo en periodos de represión o en estados de crisis  como el actual). La gente tiende a emular a personajes así. Él tuvo cierto grado de  responsabilidad en todo este fenómeno en Alberic, por el hecho de intentar paralizar el tiempo,  un tiempo que se estaba yendo (des-ruralización del territorio, o emergencias de clase media  asalariada). 

Para mí hay un estado de sitio permanente que en verdad es la regla y de ahí como respuesta lo  político emerge. En realidad, no hay un instante que no traiga consigo su política, sólo que ésta  tiene que ser definida en su singularidad específica; esto es, como la oportunidad de una  solución completamente nueva ante una tarea completamente nueva. La clave de este proyecto  es ver cómo seguir abriendo instantes para abrir un instante del pasado. El ingreso en ese  espacio coincide estrictamente con la acción política. 

I – Hoy sabemos que el capitalismo, por su naturaleza, necesita expandirse para sobrevivir y que  sus crisis son sistémicas. El colonialismo, que llevó a los europeos a explorar todos los rincones  del planeta en busca de mano de obra y materias primas baratas, fue, en particular durante el  último tercio del s.XIX, en busca también de nuevos mercados donde dar salida a sus  excedentes de producción. En ese tiempo también surgen las exposiciones universales, tanto  como motor económico y estímulo al consumo —entre ellas la Biennal de Venecia—, como  tentativa para mostrar a los trabajadores europeos cómo es el mundo, ese mundo que ellos están  construyendo con su esfuerzo. 

El interés por el conocimiento y la cultura así como la mayor parte de los museos surgen  en esta misma época: una forma de entender enraizada en el conocimiento enciclopédico, la  clasificación y el estudio de objetos. Esa ha sido nuestra herencia. Y, por contrapartida, la convicción de ser una civilización superior, más desarrollada. Recuerdo un proyecto  especialmente interesante en la 55ª Bienal. Estaba ubicado justo a las afueras de uno de los  lugares oficiales de la muestra, y ponía de relevancia un tipo de arte extraoficial precisamente,  no validado por los agentes legitimados del sistema del arte: The Museum of Everything. 

En el sistema económico actual la cultura se mide en términos de producción mercantil. Néstor García Canclini reflexiona sobre la noción de “lo popular” y diferencia dos disciplinas:  la antropología y los estudios sobre comunicación. En el primer caso, lo popular queda  vinculado al folklore y de esta manera a lo territorial e histórico, y en un sentido a lo oral, lo  tradicional y lo manual. Pero los estudios antropológicos hasta el momento han venido  aplicando una descontextualización de lo global que acaba por recontextualizarlo bajo un orden  interno y crea así una referencialidad propia. Los procesos de industrialización, las migraciones  y la urbanización de grandes masas sociales han provocado una acción homogeneizadora de la  industria cultural. Lo popular atraviesa lo territorial y se sitúa en un lugar mucho más impreciso  aunque no menos evidente.

La lengua nos indica […] que la memoria no es un instrumento para conocer el pasado, sino sólo su medio. La memoria es el medio de lo vivido, como la tierra viene a ser el medio de las viejas ciudades sepultadas, y quien quiera acercarse a lo que es su pasado tiene que comportarse como un hombre que excava. Y, sobre todo, no ha de tener reparo en volver una y otra vez al mismo asunto, en irlo revolviendo y esparciendo como se revuelve y se esparce la tierra. Los “contenidos” no son sino esas capas que tan sólo tras una investigación cuidadosa entregan todo aquello por lo que nos vale la pena excavar: imágenes que, separadas de su […] contexto, son joyas en los sobrios aposentos del conocimiento posterior, como quebrados torsos en la galería del coleccionista.

Walter Benjamin

R – Este trabajo de lo que trata es, en definitiva, sobre cómo nos relacionamos con el  mundo. Los objetos hasta hace un tiempo habían sido una parte esencial para poder leer el  mundo, pero ese tipo de relación se ha roto. No solamente cae un sistema o una  representación—una institución como la familia, la Iglesia o la monarquía—, es nuestra  relación con los objetos lo que ha cambiado y por ende nuestro entorno y, repetimos, las  maneras que hemos tenido de relacionarnos con él hasta el momento. Por eso el omitir que  ninguno de los objetos de estos coleccionistas sea lo que se vea, sino que lo que prime sea la  relación que ellos tienen con estos objetos y que ellos sean considerados los objetos  mismos; que recaiga sobre ellos el deseo.  

Me dediqué a buscar transversalidades, tangencias y posicionamientos a la hora de coleccionar.  Por eso, evité mostrar ningún objeto de este tipo de sus colecciones, porque todas son  colecciones que datan entre el s.XV y el s.XX. Yo prefería hacer algo que no tuviera nada que  ver con los trabajos que tienen ellos ya hechos. Aunque ellos son la base fundamental del  proyecto

En lo que hace el coleccionista, y sin duda en cada uno de sus objetos, el mundo está presente y  ordenado. Pero esto en relaciones sorprendentes, incomprensibles sin más para el profano. Pues se  encuentra, en efecto, respecto al orden y esquematización que son habituales en las cosas, más o  menos como el orden dominante en una enciclopedia confrontado a un orden natural. […] Así, tanto  los datos “objetivos” como por supuesto cualquier otro dato, reúnen para el verdadero coleccionista, en cada una de sus posesiones, una completa enciclopedia mágica, un orden del  mundo cuyo esbozo es el destino mismo de su objeto. Con ello, en la estrechez de este terreno, es  posible llegar a comprender cómo los mayores fisonomistas (y los coleccionistas son sin duda  fisonomistas del mundo de las cosas) se vuelven zahoríes del destino.

Walter Benjamin

Según Walter Benjamin, el coleccionismo permanece siempre “incompleto, puesto que el  trabajo del pasado, sobre el pasado lo está”. Así que deberíamos de aceptar que todos esos  intentos de “conservar” el pasado simplemente ratifican lo que se ha perdido para  siempre. Ante tal peso me interesa cómo este grupo de coleccionistas se revela frente a esta  idea de pasado conmemorado finalizado y sigue releyendo el paso del tiempo. “El poder  muta y reaparece, distinto y el mismo cada vez” y sus formas “se subsumen, se hacen  subterráneas para volver a aparecer y a rebrotar”. El trabajo de la memoria es permanente, así  como la necesidad de compartir el conocimiento. Así, quedan vigentes preguntas que el autor ya  expuso sobre la amnesia por el paso del tiempo, la indiferencia y el abuso de la memoria por  saturación. 

Articular históricamente el pasado no significa conocerlo “tal como verdaderamente fue”.  Significa apoderarse de un recuerdo tal como éste relumbra en un instante de peligro. El peligro  amenaza tanto a la permanencia de la tradición como a los receptores de la misma. Para ambos  es uno y el mismo: el peligro de entregarse como instrumentos de clase dominante. En cada  época es preciso hacer nuevamente el intento de arrancar la tradición de manos del  conformismo, que está siempre a punto de someterla. 

La figura clave de la alegoría temprana es el cadáver. La figura clave de la alegoría tardía es en cambio, la «rememoración». La «rememoración» es el esquema de la transformación de la mercancía en objeto de coleccionista.

Walter Benjamin

R – En un principio, la idea fue hacer un proyecto en homenaje a un coleccionista muy  conocido dentro de la ciudad pero sobre todo, en la comarca: Mossèn Antoni, quien había hecho  una colección de cerámica, de libros y de esculturas sacras. Pero estas colecciones se  diseminaron a su muerte. Debemos retrotraernos a otro contexto: durante la represión  franquista, hay un cura que se dedica a coleccionar cosas diciendo a la gente mayor que no  tiren esto o aquello. Era el tiempo del todo vale, viene el progreso. Esta persona va recogiendo  las cosas que considera valiosas desde una posición social relevante. La gente joven de aquel  momento lo toma como modelo. Muchos empiezan a hacer lo mismo, incluso algunos  reconocen que gracias a él han empezado a coleccionar. Él es el punto de arranque

Creo que su figura fue fundamental en que hubiera tantos coleccionistas hoy día en Alberic.  Habría que trabajar sobre su figura especialmente, pero cuando te acercas a algo, de pronto  descubres que hay otras muchas cosas. Así que en vez de focalizarlo hacia la figura principal,  intenté hacerlo de una forma más coral y contemporánea. O sea, hablar de cómo nos  relacionamos con los objetos, más que sobre qué colecciones tienen, que es más la función de  un museo.

En las entrevistas uno de ellos habla sobre esto; dice que está harto de hablar con los políticos  porque no hay manera de que se pongan juntos para lograr preservar ese patrimonio disperso,  esa memoria colectiva. Y piensas, pues qué lástima! ¿Se debería hacer un museo?. O al menos,  hacer un archivo. Pero un artista, no. No es su labor.  

Al final el montaje es lineal, uno detrás de otro, a pantalla completa, pero quería poder verlos  a todos a la vez; eso es algo a lo que no estamos acostumbrados. Al principio tuve la idea de  poner unas pantallas, creando una especie de mosaico al que a veces ya estamos expuestos. Pero  finalmente la idea fue poner una pantalla con una imagen central del que habla, aunque el resto  de participantes se siguen presentando en la parte inferior. Cada entrevista dura unos 3 o 4  minutos. En total son cuarenta y tantos minutos que se distribuyen en las respuestas a tres  preguntas sobre la cuestión: ¿cómo se iniciaron en ésto? ¿qué colecciones tienen? Y, ¿en qué  momento sintieron que aquello que había surgido de una necesidad individual y casi secreta  tiene que expresarse desde un compartir con los demás? 

Una imagen documental traduce el lenguaje de las cosas al lenguaje de los humanos. Por una parte,  está firmemente anclada al reino de la realidad material. Por otra, también participa del lenguaje de  los humanos, especialmente del lenguaje del juicio, el cual objetualiza la cosa en cuestión, fija su  significado y construye categorías estables de conocimiento para su comprensión.  

Hito Steyerl

El lenguaje de las cosas de Hito Steyerl -traducido por Marcelo Expósito-, desmonta todo este  entramado: quiénes eran los especialistas que hacían la traducción entre objetos. Eso era lo que  ha sostenido un relato del mundo del arte, pero eso ha caído.  

El mensaje de Benjamin es que había que traducir cómo se relacionaban los objetos y eso ha  sido en cierto modo el relato que ha mantenido el discurso del arte contemporáneo hasta el  momento: el de los especialistas, los críticos que son los que dan validez y evalúan qué artistas,  qué líneas de trabajo, etc. Y eso, sí que está anunciando que un cambio está próximo, o ya  está aquí; y sí, se mantendrá un mundo del arte, el de la compra-venta de arte, pero el arte  irá por otro lado. Estaremos en otro sitio. El sistema del arte está en crisis porque está  basado en una actitud privada que vive de espaldas a una realidad contextual y a una  realidad común.

I – Transversalmente, en tu trabajo se toca un tema muy importante actualmente: el cambio de  una sociedad de consumo de objetos físicos, a la sociedad de consumo de servicios o bienes  inmateriales. Así que, el hecho de coleccionar objetos queda, bajo mi punto de vista, como  algo un poco exótico. Tal vez estemos otra vez en una segunda avalancha de progreso. Y, sin  embargo, sigue habiendo un montón de personas que coleccionan cosas, aunque parezca que  tener objetos cada vez sea menos importante para las generaciones que vienen. 

R – Sí, eso es de donde venimos y en parte donde estamos todavía. Pero si al arte le podemos  pedir algo actualmente, es que sea un arte de la anticipación, que nos muestre cosas que se  están dando que a lo mejor pasan desapercibidas, que tal vez no sean el estado de la cuestión

pero que es por donde vamos a seguir transitando como sociedad. García Canclini habla de un  arte inmanente, aquello que anuncia lo que está por venir. Un arte que genera desde los  propios procesos y las propias prácticas de subjetivación. Así que, lo que ha hecho casi  siempre el arte es mostrarnos la crisis de ese estado. Y no constata sino que más bien anuncia  que ya no estamos ahí. 

Actualmente, lo que parece claro es que hay un cambio de paradigma. Hay una serie de  cuestiones que lo denotan; como ejemplo está esa negación con los objetos. Antes, el hecho de  tener la cosa era importante, ahora, simplemente es el hecho de tener el deseo de tener la  cosa. Por eso, la función que tenía el objeto como transmisor hace unos años, ahora ya no se da.  La gente ya no está esperando un estímulo, sino quiere estar estimulada constantemente,  estimulada a consumir objetos, aunque los objetos ya casi no son importantes.  

Esta pieza sonora parte de las grabaciones de la experiencia que hice con un grupo de alumnos  de ESO. Yo les había pedido dos objetos, uno que fuera funcional y otro sentimental. Y, en  relación a la obra anterior, fundamentalmente son objetos sin esa aura artística, histórica,  antropológica. Por eso me interesaban. Como funcional, casi todos traían el móvil, y del otro  empezaban a hablar de manera balbuceante y inconexa. Cuando les preguntaba: “¿Y el móvil  para qué lo utilizas, explícame?” Respondían que para comunicarse con sus amigos. Pero es que  sus amigos eran los que estaban allí en la clase! Resulta irónico. Si te pones a pensar, lo que  falta precisamente es comunicación. Hay tecnología, pero no se sabe comunicar. Y, en el  ámbito de lo afectivo pasa lo mismo: la gente sabe qué siente pero es incapaz de comunicarlo,  aunque no sea precisamente. 

I – ¿Por eso tal vez la voz como elemento plástico? A mi me parece significativo que esté  representada en ausencia del cuerpo. En la voz hay un componente emocional importante. 

R – Sí, porque ahí es donde te das cuenta de la comunicación, de los campos comunes que ellos  normalmente transitan, que en su mayoría están muy desactivados. Y recurren a ellos porque,  obviamente, les faltan herramientas para ir más allá. Pero sienten una necesidad. 

I – Žižek decía que Internet es la proyección de nuestros deseos más inconfesados. La  mediación tecnológica en la comunicación humana provoca, en definitiva, que imaginemos  y proyectemos nuestros deseos y temores más inconfesables en el acto de la comunicación.  Creo que la tecnología actúa para ellos como una herramienta disfraz. Pueden relacionarse de  una manera menos dolorosa con los demás y proyectar libremente sus deseos y su forma de  construirse evitando el problema de su cuerpo. 

R – Lo que creo que falla ahora es que hay una disociación. Nuestro entorno social es virtual,  pero nuestro entorno físico, que es social, está abandonado. Y me da la impresión de que  hay que retomar ese juego otra vez entre una cosa y la otra. No vale eso de vivir en un sitio  como residencia y luego tener una vida comunera por Internet. Porque al final estás constatando  y manteniendo el sistema que señalas como causa de tus males.

Sueño del observador

Lourdes de la Villa

Ver y recordar

Bergson decía que comenzamos aprendiendo una frase antes que una palabra. Inscribimos la palabra en cada frase y en ellas adopta un sentido. Se parte pues de la función del lenguaje y no del lenguaje mismo, ya que éste no es más que una mera abstracción que sirve como vehículo del pensamiento intersubjetivo.

La artista me cuenta que su intención ha sido incluir todos lo niveles de comprensión de la obra de arte. No por ello hay que dejar de crear una obra compleja, todo lo contrario. Cada cual nos acercamos a ella desde una posición diferente. Dar un contenido asequible no significa dar todo hecho, sino dar los elementos suficientes para pensar. La experiencia estética produce un despertar en los pensamientos.

I – Una cosa es hacer imágenes para acompañar textos y otra cosa bien distinta, hacer imágenes para conseguir clarificar un pensamiento, una hipótesis o una idea. Trabajando desde el arte estás lanzando esta hipótesis: la memoria y la percepción, en principio, el cerebro no las distingue. Pero de alguna manera hay un mecanismo que hace que sepamos que accedemos a nuestra memoria y no es una percepción de algo que está sucediendo en ese momento.

L – Las imágenes de alguna manera lo que nos permiten es tener un acceso a lo que en nuestro  cerebro  funciona  de manera  inconsciente. Es como  perseguir nuestra  propia inconsciencia.

Desde las ciencias de la visión decir cómo percibimos resulta, en principio, inabordable. El problema se simplifica aproximándose desde varias áreas de conocimiento. Y al ser más asequible estudiar procesos aislados ha sido muy difícil llegar a entender cómo es que al final nosotros percibimos la imagen global. Ahí es donde está incluida la investigación desde el arte visual, en la medida en que damos visibilidad a una imagen final, al producto de una percepción, donde la imagen está ella misma explicando y hablando mucho antes que la palabra.

I – Ahora que en Valencia está en auge la ilustración me interesaba conocer tu opinión sobre esa diferencia fundamental con el arte.

L – Cuando te dedicas a la investigación estás intentando entrelazar diferentes disciplinas para explicar una problemática concreta, pero tu método de investigación es la imagen en si misma. Es como los experimentos que hace un biólogo. Tener una experimentación que demuestra o por lo menos muestra algo es lo que te sitúa en el panorama del conocimiento.

La manera que tenemos de mostrar que nuestras teorías tienen una base es esa. Así que la imagen no ilustra, la imagen muestra una faceta de la realidad, algo que nunca antes se ha visto, que habla desde un determinado lugar. Cuando investigas te sitúas en una problemática, no del arte en particular, sino del conocimiento en general, e incluso del paradigma científico.

Mi práctica tiene mucho que ver con el constructivismo, que como paradigma científico choca bastante con cuestiones que se suponían inamovibles. Por ejemplo, la separación entre el sujeto y el objeto de conocimiento; que la realidad sea algo que construimos nosotros mismos es una afirmación que remueve las bases de la manera de investigar.

El constructivismo es una epistemología que está aún en construcción. Una forma de acceder al conocimiento diferente de la forma clásica. Está presente en muchos pensadores desde hace siglos aunque comenzó a tomar fuerza a partir de la segunda mitad del s.XX, ligada al desarrollo de la cibernética de 2º orden.

Desde la perspectiva de la docencia es muy interesante. Es una manera diferente de construir conocimiento e implica una manera diferente de transmitirlo. Las herramientas pedagógicas elaboradas a partir de ahí son diferentes.

I – El constructivismo parece estar muy presente en los medios de comunicación de masas. Aún hoy, a pesar de que utilicemos constantemente las redes sociales, a nivel global está todavía muy claro dónde es más evidente la construcción de realidad. Sin embargo, me ha llevado a pensar inevitablemente en la psiquiatría.

La falta de consenso es uno de los problemas que suelen padecer las personas con enfermedades mentales. Podríamos  decir que  se  produce  una  especie  de  asincronía  entre  lo  que  está sucediendo fuera y dentro del cuerpo: una incapacidad para distinguir lo que se recuerda, -a lo que se está accediendo directamente desde el pensamiento-, y lo que se está viviendo en ese momento.

L – En la contribución de David L. Rosenhan al libro “La realidad inventada”, “Acerca de estar sano en un medio enfermo”, se habla de personas que pasaron tiempo en instituciones psiquiátricas haciéndose pasar por enfermos mentales.

Ninguna de las instituciones, ni públicas ni privadas descubrieron que se trataba de personas sanas. El estudio venía a reflexionar sobre lo que se entendía por salud mental.

En la corriente constructivista hay psiquiatras que consideran el paradigma que se ha usado mayoritariamente para considerar la enfermedad como una manera de entender la salud mental en relación a la adaptación al medio. Se supone que si uno no se adapta está enfermo, pero ¿no podría ser que el medio estuviera enfermo?

Carlos García del Pino es un psiquiatra español ampliamente reconocido que podría ser considerado constructivista. Encontré su libro, “La Incomunicación” (1969) en una librería de Méjico DF llamada El Péndulo. En él describe una situación, totalmente aplicable a la situación social y política de la crisis actual. Describe situaciones perfectamente extrapolables. Trata temas que atraviesan el tiempo y siguen estando vigentes.

Entiende que en la forma de la incomunicación está la solución, desde los problemas que provoca a nivel social, ya que una solución a nivel personal constituye sólo una especie de parche.

Para mi tesis doctoral utilicé sobretodo “Teoría de los Sentimientos” que aborda el tema del sujeto desde un punto de vista psicológico. Es una persona con una potencia de pensamiento fuera de lo común.

I – El pensamiento de Foucault, supone un cambio en el enfoque del problema social, ya que lo plantea como aquella realidad construida a partir de los mecanismos de control: la vigilancia y el castigo (Vásquez Roca, 2012). “Saca al sujeto de la centralidad que lo había mantenido Descartes, para ponerlo dentro de la estructura social, (…) para adentrarse en el estudio de las estructuras y discursividades de la población.”1

A partir de ahí, distingue dos formas de control sobre la vida desde una perspectiva política: por un lado, las que se dirigen al dominio del cuerpo a través de la disciplina del saber oficial, y por el otro, la noción de biopoder, como forma de tecnología complementaria que ejerce dominio sobre grandes cuerpos poblacionales (Vásquez Roca, 2012).

La mente es un tema muy poco estudiado. Cambiarían mucho las cosas si pudiéramos ver las problemáticas actuales desde otra perspectiva. Distinguir entre ver y recordar apela a un tiempo contextual. La persona que padece la locura salta de un tiempo presente al pensamiento sin ningún control.

En algún momento dices: «La realidad que construimos y donde vivimos es diferente de la realidad independiente de la mente donde vive el observador que somos». Creo que es la frase que resume mejor la problemática que tratas en tu tesis. Es más, añades que la obra visual es el relato de un cerebro con identidad, único.

L – Son datos empíricos pero de un cerebro que no es anónimo. Es la diferencia con lo que estudia básicamente la ciencia, que se aproxima a una especie de cerebro medio.

A pesar de que estamos obligados a hablar desde nuestra objetividad, nuestros puntos de vista son subjetivos. Y a pesar de eso, hay una objetividad en lo que hacemos. Podemos afirmar que cualquier  cosa  no  es  una  representación.  La  forma  en  la  que  nosotros  manejamos  los instrumentos con los que hacemos nuestro trabajo no es arbitraria. Tenemos en la forma cómo nosotros podemos hablar objetivamente.

Pero vamos más allá. Todos los investigadores son personas concretas. Esta  afirmación la extraemos del constructivismo, de afirmar que el punto de vista del observador influye en lo que observa. La mayor potencia de la investigación que se hace desde el arte es mostrar, como observadores  que  somos,  lo  que  sirve  para  cualquier  observador  y  para  cualquier científico.

La investigación en arte reflexiona sobre las propias condiciones en las que se da el investigar. Por eso el mayor valor que tiene el arte, dentro de la institución universitaria, es ser una guía para no perder de vista este hecho. Las propiedades del observador influyen en la observación y por tanto en el conocimiento, no solamente del arte, sino de todas las ciencias como tales.

I – La ciencia se aproxima a la realidad desde suposiciones. Creo que existen un montón de ideas preconcebidas en cuanto a lo que es la investigación científica. Pienso en la mecánica cuántica que comprobó cómo el observador en el propio acto de observar modificaba el objeto de estudio. Esto nos habla de la incapacidad del método científico para ser objetivo.

L – La realidad que busca la ciencia es una realidad que nos trasciende. Su fin es conocer partes de la realidad que no son visibles. Esta realidad independiente de la mente es una realidad que te trasciende como ser humano y como investigador.

I – En términos más coloquiales, esta realidad de la mente que mencionas, no podríamos pensarla como la imaginación misma?

L – En el hecho de los artistas, claramente tiene que ver con la imaginación cuando le damos forma. Imaginación podemos decir que todos tenemos. Todo el mundo maneja imágenes pero sólo en el hecho de darles una forma específica se manifiesta la práctica artística. Otra cosa es la forma de la imaginación, su funcionamiento cerebral. Es decir, en abstracto, cómo funciona la imaginación.

I – Me ha llamado la atención la diferenciación que haces entre términos, como por ejemplo, función visual, entidad simbólica o construcción visual. Aluden, en principio, a cosas que pertenecen a un mismo campo semántico pero que no son lo mismo. Hablas de la figura de un observador como algo que está en nuestra cabeza. Es ese el vínculo con el constructivismo radical.

L – Sí, al final ese observador es una construcción propia. Es importante pensar en el observador como una entidad que actúa a nivel mental. Durante años se ha criticado mucho la forma de estudiar cómo funciona la visión, una especie de construcción detrás de la que estaba la cámara óptica. Se creía que dentro de nuestra cabeza había un ser sentado observando el exterior. Esto impidió llegar al problema en cuestión, a explicar cómo funciona nuestro cerebro.

Es importante aclarar los términos para entender que estoy hablando de una entidad inmaterial, de una construcción que tiene un significado humano pero que no se refiere a una persona física. La figura del observador se refiere más bien a una memoria que tenemos instalada en nuestra cabeza de alguna manera; a una forma de funcionar que tiene el cerebro humano con neo-córtex. Aunque existen otra serie de estructuras corticales que posiblemente tengan más que ver con esas partes de la memoria de la que estoy hablando; que dan lugar a constricciones.

Las constricciones son lo común al funcionamiento del cerebro de todas las personas. Digamos que son unos límites que tenemos establecidos en la manera en que aprehendemos el mundo a través de los sentidos. En el caso de la vista, empiezan por el propio órgano físico del ojo.

Las limitaciones ópticas de nuestro tipo de ojo se convierten en otra cosa en el cerebro y en todas sus evoluciones. Hay que pensar que no tenemos el mismo cerebro que tenían las personas hace 100 años. La cantidad de imágenes a las que estamos sometidos por medio de los dispositivos tecnológicos cambian nuestra percepción del mundo, que cambia nuestros recorridos cerebrales y finalmente el cerebro mismo.

I – En algún momento dices que este tiempo sería la presencia de un mundo accesible desde el significado. Entiendo que estamos rodeados de signos y toda la interacción humana ya se produce a través de ellos. Ese es uno de los nexos entre tu trabajo y lo que Rafa Tormo trata en sus  obras.  En  su  experimentación  con  los  adolescentes  comprobó  que,  en  relación  a generaciones anteriores, la relación que éstos tenían con los objetos había cambiado muchísimo.

Me parece vital llamar la atención sobre la transformación del contexto y sobre los cambios que se producen en la estructura cerebral de una persona que en 2014 es un adolescente.

L – Es como si cada vez fuera más difícil tener acceso a este funcionamiento común que todo cerebro humano tiene. Entre eso y lo que percibimos hay tantas capas -de alguna manera pantallas- que es muy complicado llegar a esa comprensión. Y por eso mismo cada vez es más necesario.

I – En muchas ocasiones estás pensando en la representación, aunque hablas de los procesos en la mecánica visual. ¿A qué te refieres exactamente cuando dices que el ver define la experiencia sensorio-motora de un animal que sólo tuviese sentido de la vista? Supongo que ahí es donde introduces el cuerpo y el movimiento como variables.

L – Consiste en pensar en un animal así para llegar a entender esa base común que está en los cerebros de todos los humanos. Tiene que ver con las constricciones y en consecuencia con la manera de relacionarnos con el mundo.

El movimiento estaría relacionado con la experiencia del animal. La experiencia sensorio-motora define la relación entre el movimiento y la memoria. Luego está el problema de cómo se almacena eso en el animal. Aquí es donde interviene la relación entre la memoria y el tiempo. ¿Dónde se almacena eso y cómo se pone en marcha ese almacén llamado memoria? Sólo es seguro que la tenemos, sino no podríamos distinguir.

Sin embargo, cada vez es más difícil acceder a ese funcionamiento porque el cerebro ha cambiado, y cambia cada vez más deprisa, debido al uso de la tecnología. Ya no es sólo que los medios de transporte cambien nuestra percepción del mundo. Imaginemos cuando se inventó el tren y la gente montaba por primera vez. Ahora lo que nos rodea son todo dispositivos visuales.

I – Todo este análisis parece olvidarse de nuestro cuerpo. Intentamos disociarlo de nuestro cerebro, cosa imposible y a la que deberíamos negarnos rotundamente. Si no tuviéramos cuerpo no tendríamos vida.

Existen corrientes de pensamiento en este sentido que hace años se amparaban bajo el término potshumanismo. Estas reflexiones en torno a la tecnología investigaban superar el cuerpo como límite. Si consiguiéramos superarlo de alguna manera y descargar nuestro cerebro en otro cuerpo conseguiríamos trascender.

Hay mucho pensamiento desarrollado en torno a separar mecanismos de visión y de inteligencia. La ciencia ficción lleva décadas reflexionando sobre ello. Pero en definitiva, ¿qué es la visión sin la inteligencia?

L – Este hipotético animal que sólo tuviera sentido de la vista es una forma de abordar el hecho de cómo sería un cerebro sólo visual, una manera de afrontar el tema de las constricciones. Aunque después como ya sabemos la visión se relaciona con otras muchas funciones porque en la percepción están integrados todos los sentidos.

I – En tu proyecto actual te planteas dos cuestiones. ¿Qué es lo que crea el recuerdo? Y, ¿cómo se establece una continuidad entre diferentes actos de observación?

L – Sí, al final son diferentes formulaciones de una sola pregunta que seguramente no hay forma de hacerla con palabras. Todo apunta a que exista una memoria. Entre un acto de observación y otro tiene que haber una continuidad, sino ¿cómo nos acordaríamos siquiera de quiénes somos? Para entender cómo se establece esa continuidad, hay que pensar que no sólo existes tú, sino que todo está hilvanado en las relaciones con otras personas.

I – Dependemos mucho de la imagen que proyectamos, que es inconsciente en muchas ocasiones y no siempre conviene dejarla en la inconsciencia. Somos una construcción de cómo nos ven los demás. Así que está bien trabajarla y estudiarla. Es una buena herramienta para conocerse mejor y ayuda a saber el porqué de algunas cosas que nos pueden suceder y preocupar. Muchas veces emitimos mensajes contradictorios. Hablamos más a través de nuestros gestos que de nuestras palabras.

L – Carlos Castilla del Pino habla sobre qué se supone que se puede decir que resulte aceptable en las relaciones dentro de un grupo o entre grupos, como otro elemento que está impidiendo que exista una comunicación real. Tal vez hoy en día las personas sean más capaces de expresar lo que realmente quieren decir, aunque no por ello se comunican mejor.

I – En la pieza sonora de Rafa Tormo, que es fruto de un taller que hizo con adolescentes, se ve reflejado no sólo este cambio de nuestra relación con los objetos sino la incapacidad para comunicarnos entre nosotros. Para representar un objeto afectivo, muchos adolescentes habían elegido un móvil porque se relacionan afectivamente a través de él. Comunican todas sus emociones utilizando esa interfaz.

Cuando no existían móviles, hace veinte años, cuando nosotros éramos adolescentes hubiéramos llevado como fetiche cualquier otro tipo de objeto afectivo, desde una pulsera o una carta hasta una  bola  de  futbolín  de  una  tarde  de  domingo.  Nuestros  objetos  estaban  vinculados  a experiencias afectivas de otra naturaleza.

L – Esto sería la realidad de segundo orden, tal y como la llama el psicólogo Paul Watzlavick, en la que según dice nacemos sumergidos, y está ligada al universo de los significados atribuidos a las cosas. Claramente, aquí están atribuyendo un sentido y un valor al móvil. No lo están viendo como un objeto físico.

Si por algún motivo, como puede ser el hecho de cuestionarnos en nuestra labor intelectual esta realidad que recibimos desde nuestro nacimiento, esta imagen del mundo que tenemos se rompe y tenemos que volver a hacernos otra, discernir ese hecho se vuelve más difícil.

En el primer capítulo de mi tesis hablaba de “Infancia, locura, sueño” como tres situaciones muy  específicas  donde  la  conciencia  despierta  tiene  unas  características  muy  peculiares. Hablaba de esas situaciones desde un punto de vista abstracto y teórico, no de la infancia, la locura y el sueño normales, sino como situaciones que, desde el punto de vista de la percepción, se podían explicar. No eran situaciones donde hubiera ninguna carencia, sino situaciones con una conciencia específica.

Desde el punto de vista de una psiquiatría constructivista se deduce, que si en vez de ver la locura como algo que hay que tener en un lugar apartado se viese como algo valioso, que hay que cuidar porque tiene algo importante que mostrar a la sociedad, las cosas cambiarían mucho. La enfermedad mental es todavía hoy una especie de estigma. Si no fuera así tal vez entonces se pudiera ahondar mejor en las problemáticas sociales.

I – Pensar en las personas con enfermedades mentales u otro tipo de discapacidades como personas valiosas es algo tremendamente revolucionario. Implica pensar la vida de otra manera, incluso a otra velocidad, con otros valores y otras prioridades. Sería pensar el mundo sin esa finalidad monetaria, porque el dinero no es un fin en si mismo.

A partir de los estudios de Foucault, y sobretodo desde la revolución industrial se empieza a pensar en la sociedad como una masa productiva, hasta llegar a lo que hoy día tenemos. Las sociedades contemporáneas distinguen entre personas productivas e improductivas. La reproducción y el cuidado, al no ser monetizadas y en consecuencia tomadas en consideración por el sistema capitalista quedan desplazadas de la función social. Esto incluye que las mujeres tengan hijos y sus cuidados, así como los cuidados de otras personas. Así, una de nuestras misiones naturales como cuerpo queda disociada.

Hay economistas como Christian Felber que están demandando otro tipo de capitalización de la producción y esto incluye lo social en términos globales. La Teoría del Bien Común consiste en considerar todas estas cuestiones para que cualquier empresa pueda computar y monetizar ese trabajo invisible.

Su objetivo es lograr que las empresas sean representativas de una realidad social. Los indicadores económicos del sistema capitalista sólo tienen en cuenta a las personas dependientes y a las que tienen personas dependientes a su cargo como un coste. Ese universo de los cuidados está más allá de una mera cuestión de números. Esconde, en definitiva, relaciones de poder.

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